Como los monos
Al otro lado del río estaba Laos, una barca me dejo en tierra firme. Subí a la terraza de la Guest House para contemplar el atardecer esta vez desde la otra orilla. Con cierta nostalgia miraba a Tailandia, el país en el que había pasado casi dos meses y al que esperaba volver durante mi viaje.
Me habían recomendado The Gibbon Experience, en un lugar perdido en Laos, con la advertencia de: es caro, pero vale la pena. 3 días con arnés puesto, deslizandome de árbol en arbol colgada de un cable de acero y durmiendo a 35 metros me parecía una manera increíble de explorar la selva.
