Vietnam, no gracias
Nunca había estado tantos meses sin ver el mar, demasiada tierra firme, y aunque Camboya no es conocida por sus fondos marinos me moría por bucear.
Llegamos a Sihanoukville, un pueblo turístico no mucho mejor que Salou. La intención era recorrer la costa en moto y acabar pasando unos días en una isla. Pero si hay una cosa contra la que no se puede luchar es el tiempo. Cuatro días de diluvio universal nos llevaron a hacer las maletas y meternos en un autobús con dirección a Vietnam*.
Que decir de Vietnam…si me lo hubiera saltado me habría ahorrado tiempo, dinero y disgustos.
Se que es rotundo decir eso de un país y sinceramente nunca había tenido esa sensación anteriormente, acababa de llegar y ya no veía la hora de irme.
Voy a intentar no extenderme mucho ya que tampoco quiero cebarme, pero en mi opinión el país ha crecido demasiado rápido, hay mucha clase media, y esta no ha conseguido entender lo que significa modernidad y occidentalización. No fui capaz de encontrar los valores de comunidad, generosidad, hospitalidad y amabilidad que tanto admiro de Asia. Todos ellos los han vendido por uno solo llamado DINERO.
El turismo interno esta destrozando el país. A los vietnamitas les gusta aparentar, viajan siempre en grupo, en autobuses gigantes y quieren pagar mucho por las cosas para demostrar que tienen poder adquisitivo. Para poneros un ejemplo hacen cosas tan absurdas como subir a la cima de un volcán con un gorro de cowboy montados en caballos pintados como cebras.
En todos lados puedes encontrar buena y mala gente, pero en Vietnam predomina el timo, el robo y el engaño. Su población es mal educada, solo busca el bien del individuo único, envidiosa, orgullosa y sobretodo muy agresiva. Ante este panorama la lucha diaria es constante y el viaje se convierte en un caro, cansino, frustrante y desgastado camino.
Podríamos hablar sin duda de mala suerte o de que fui poco tolerante, pero a estas alturas y después de disfrutar cada segundo en cinco países creo que tengo base para opinar, respaldada además por la opinión de cada uno de mis compañeros de viaje. Si bien es cierto que encontré gente con diferente opinión, la menos, en general eran gente que iban de hotel, con circuitos contratados o americanos que abrían la cartera ante cualquier incidente para evitar problemas.
Cuando contratas, compras o haces algo inicialmente todo va bien, pero como te surja un pequeño incidente, como que la moto no funcione o no estés de acuerdo con algo, el pequeño incidente se convierte en un maremoto.
Después de 3 semanas de discusiones, gafas de sol y batería de moto robada estaba saturada del país. La frustración y la impotencia me invadía de la mañana a la noche y llego un día que no la pude contener mas.
Llegue a Sapa sin botas de montana, llovía sin parar y entre en una tienda a comprarme unas. Eran de imitación, malas y caras, pero las necesitaba. Una hora mas tarde las botas se había roto. Entre en la tienda, espere que se vaciara para no disuadir a los posibles clientes y le dije amablemente a la señora lo que había sucedido, para que me las cambiara por otras o me devolviera el dinero. De malos modales empezó a gritar que no y darme empujones , no lo podía creer. Para resumir…acabe vaciando todos los estantes en el suelo, la dueña agarrándome del pelo y peleando a puñetazo limpio. Si lo habéis leído bien, nos pegamos.
A pesar de que hay lugares interesantes como los túneles de Cu Chi, ciudades bonitas como Hoian o Hue, verdes terrazas de arroz en Sapa o experiencias como vivir con una tribu Hmong, el país esta super construido, hasta el pueblo mas pequeño esta lleno de ruido y polución.
Ante este panorama, había que buscar una solución y esta se llamaba Tailandia. Una semana en una isla mas 2 días de compras en Bangkok te dejan como nueva y lista para enfrentarte al siguiente reto China.
*Sihanoukville es el mejor lugar para sacarse el visado a Vietnam, una foto, 43 dólares y 5 minutos de espera



















